Memorias desde el silencio (Nuevo)






"Las muerte sólo será triste para los que no hayan pensado en ella".

(Fenelón)
















PRÓLOGO



En Memorias desde el silencio" el autor profundiza en los pensamientos más internos de alguien atrapado en su cerebro. Inspirado en un hecho real, el del famoso caso de Salvatore Crisafulli, un italiano que fue noticia tras pasar varios años en estado vegetativo. Los medicos habían diagnosticado coma profundo y su muerte inminente, «No hay esperanza para él, sufre daños irreversibles», -afirmaron expertos neurologos-. Al cabo de dos años, Salvatore despertó y tras recuperarse afirmó que fue consciente de lo que ocurría a su alrededor, pues escuchaba todas las conversaciones a su alrededor, demostrando que la medicina desconoce todavía las profundidades del cerebro humano.
En este relato se trata de una ficción, un maestro de escuela secundaria, que tras un accidente acaba en un estado de coma profundo, el sin embargo guarda constancia de si mismo y de lo que le rodea, a partir de allí el relato se torna claustrofobico, pues se va mostrando de forma cruda, lo que puede sentir una persona encerrada en un cuerpo inactivo y sin poderse comunicar con el exterior. Un viviente en un cuerpo inerte, que sin embargo se aferra a la vida escuchando todo lo que le rodea y es testigo mudo de todo lo que se va desarrollando a su alrededor. Un libro lleno de sentimientos y contradicciones, que nos hará conocer los misteriosos entresijos de nuestra mente.



L.E.R













Primeras páginas :




No se realmente como sucedió todo, de hecho, jamas pensé que me podía pasar esto a mi, había hecho este recorrido decenas de veces, como se suele decir, podía hacerlo con los ojos cerrados. No soy amante de la velocidad y soy fanático respetando las normas de tráfico, además, había salido temprano del trabajo y no tenía excesiva prisa. Solo tenía en mi mente el deseo de llegar a casa y besar a mi querida Berenice, mi fiel compañera que siempre me esperaba con su bella sonrisa, nunca apagada por el paso del tiempo.
Cuanto deseaba también, ver a nuestro pequeño retoño, parece como si le estuviera viendo, corriendo sale a recibirme, me coge la mano y tira de mi hacia su habitación, donde tiene preparados todos sus juguetes y de aquel manoseado libro de cuentos que tanto le gusta que le lea por las noches, ¡Cuanto le hecho de menos!
Porque aunque llegase cansado, jugar con el pequeño Demian de 5 años, era uno de los muchos placeres que gustaba disfrutar como padre, en realidad emulaba a mi progenitor, ya que a menudo jugaba a los mismos juegos que el me enseñó de pequeño y ese contacto paterno-filial, nunca se olvida.
¿Me habré quedado dormido al volante? Debía haberme preocupado más por mi narcolepsia, he de reconocer que en más de alguna ocasión tuve algún que otro micro-sueño, pero siempre reaccionaba a tiempo, normalmente las molestas bandas sonoras de la carretera me despertaban con su típica vibración, pero esta vez no recuerdo haberlas sentido. Nunca quise reconocer que podía ser un problema, solo lo achacaba a la falta de sueño, por el madrugar de todos los días.
Mi mujer siempre decía que debía pedir un traslado a un lugar más cercano, y creo que debí haberle hecho caso. Como maestro de instituto publico podía hacerlo, la verdad es que esos 50 kilómetros diarios de ida y vuelta, a veces se hacían pesados. Sobre todo cuando había reuniones de claustro o tenía que preparar exámenes y se me hacía tarde, mi esposa siempre se quejaba de que era demasiado conformista y no exigía mis derechos. -Un día te va a pasar algo en esa carretera y ¿Que haremos nosotros? Me repetía una y otra vez. Por otro lado no quería mudarme a una casa mas próxima, me gustaba el barrio donde vivía, era tranquilo alejado del bullicio de la ciudad y teníamos buenos vecinos. Había un parque muy grande cerca de allí, donde llevaba muchas veces a Demian a jugar.
¿Habrá sido un conductor loco en dirección contraria? ¡Cuántos inocentes mueren por esas causas! Pero no he escuchado nada de eso, y quizás recordaría algún detalle, en cualquier caso entiendo que la carretera es una ruleta rusa. Y en mi caso la bala del azar me dio de lleno.
Sea lo que sea que haya ocurrido, ahora da igual, aquí estoy en una camilla de un hospital, ni siquiera sabría decir en cual, ni conozco bien el alcance de mis lesiones, pues no siento ahora mismo ningún dolor. ¿Me faltará algún miembro? Se que personas que han perdido algún brazo o una pierna, sienten como si ese miembro aun estuviera, a veces les duele, o les pica y simplemente se trata de las terminaciones nerviosas que aun funcionan. Pero ese no es mi caso, yo estoy en una situación que se podría definir como en un pasillo entre la vida y la muerte. No estoy muerto pues pienso, pero tampoco vivo porque no puedo expresar ninguna señal de vida, así que no estoy en ninguno de los lados.
Si, se puede decir que estoy vivo, pero como un vegetal, es decir un árbol o una lechuga se suponen que son seres vivos, de otra categoría pero viven, claro. No creo que las plantas vean o escuchen o tengan constancia de ellas mismas, aunque hay quien alega y sobre eso he leído algo, que con cierta música las plantas, sobre todo las de interior progresan más, mientras que con otras más agresivas se marchitan. Y lógicamente las plantas son sensibles a los cambios en las temperaturas.
Pues en vista de eso, creo que en algunas cosas estoy hasta en desventaja sobre la flora, ya que no soy ni capaz de tener sensaciones térmicas o táctiles. Así que ni siquiera es del todo correcto decir que estoy en estado vegetativo. Yo mas bien diría que ahora llevo una vida casi sin sentidos, (que no sin sentido, que yo siempre he creído que la vida tiene un propósito y muy noble), me refiero a que prácticamente no tengo los famosos 5 sentidos básicos. No veo, no siento ni frío ni calor, y cuando se que alguien me coge la mano, tampoco siento su textura, no tengo olfato y aunque no creo que me den de comer en la boca, tampoco tengo gusto, solo y hasta hace muy poco he recuperado el oído, eso y mis pensamientos son lo único que me hace sentir vivo. Por lo demás mis medios de comunicación son nulos, pues no soy capaz de emitir ningún sonido por mi boca. A veces pienso si no será que me han amputado todo el cuerpo y solo soy cabeza, aún así según la teoría de las terminaciones nerviosas me debería picar alguno de mis miembros no existentes, pero ni siquiera disfruto o sufro de eso. Mi vida ahora es un estar sin sentir si estoy.
Es lo que los médicos llaman "Estado de Coma" no se si irreversible, pero es muy probable que si salgo de esta, todo lo que ahora el lector a leído sobre como me siento no lo recordaré, ni siquiera el momento posterior al accidente, sencillamente será para mi como un abrir y cerrar de ojos, aunque hayan pasado años y mi hijo sea un adolescente. De verdad que seria muy doloroso perderme la niñez de mi pequeño Demian.
Triste sería también ver a mi esposa envejecida, aunque eso no me preocupa tanto porque en mi caso, aunque estoy postrado hecho un buen vegetal, supongo que también pasarán sobre mi los años, salvo que el deterioro de mis células también deje de funcionar y me quede estancado en mis 30 años. En cualquier caso yo la seguiré queriendo, pues Berenice ha sido la persona más tierna y cariñosa que jamas he tenido cerca, incluso más que mi madre. Espero que cuando despierte, si es que lo hago, la recuerde y no sea como esos casos que se cuentan de personas que despiertan de un coma y no recuerdan nada de su vida anterior, no me apetece tener que empezar de cero. En algunos casos se dice que incluso llegan a despreciar a sus seres queridos porque les cambia la personalidad. Eso es algo que me tiene preocupado últimamente.
Solo me tranquiliza el hecho de que si ahora estoy pensando en ellos es porque no los he olvidado, aunque cuando trato de recordar sus rostros, no llego a visualizarlos con mi mente, es otra cosa que no me funciona, no logro visualizar personas familiares, conocidas y sin embargo si las recuerdo en sentido abstracto, es decir sus datos, nombres edades, sentimientos hacia ellos y experiencias vividas con ellos.
Es algo misteriosa la mente, debo tener dañadas algunas secciones o zonas de mi cerebro. Por ejemplo no soy capaz de saber ahora mismo señalar que lado es el izquierdo y cuál el derecho, tampoco recuerdo nada de los colores, aunque si logré ver imágenes con colores en un momento de mi estancia, pero ahora mismo no sabría describir como es el azul, o el amarillo, que como daltónico, eran los colores que mejor distinguía cuando vivía, por no decir los únicos. Otro aspecto llamativo de mi limitación mental son las formas, no sabría decir como es un cuadrado o un círculo, sin embargo me vienen a la memoria muchas cosas oídas por mucho tiempo que haya pasado. Por ejemplo recuerdo conversaciones con mis padres, cuando tenía 5 años.
Aunque creo entender todas las palabras, no se si sería capaz de leer, pues no recuerdo como son las letras o las palabras. Tal vez todo esto sea por el hecho del tiempo que llevo aislado de todo, o quizás, porque la parte de la memoria visual se ha dañado y eso me preocupa porque esta ocupa la mayor parte del cerebro según leí en alguna ocasión. Lo cual significaría que tengo la mayor parte de mi cerebro dañado o inutilizado; y sin embargo vivo...


Este relato  forma parte de la obra recopilatoria: Relatos Trescen-mentales. Si desea obtener este libro completo en papel o en versión electronica (PDF) y EPUB, compatible con todos los lectores e-books, pinche aquí

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un libro bastante original y muy emocionante. Descargue el libro completo y, sinceramente, me ha gustado mucho. Espero que siga escribiendo porque la verdad, que se le da bastante bien

Alex Caloca dijo...

Se lee muy interesante